Reflexión Express (Tacita de Café): Reinventando tu mente en 4 minutos de lectura.

La Doctrina de la tácita de café es un doctrina milenaria que se remonta hace ya varias décadas y era utilizada principalmente por la gente que vivía en el campo. Donde se originó una vez la ciudad pero con ese toque mágico y de trabajo duro característico de una raza pujante como lo fueron nuestros ancestros.

Si eres del Latino sabrás de que te hablo. Muchos de nosotros somos el resultado de esos abuelos que labraron la tierra, esos que no se quejaban, que con disciplina sacaron adelante muchas generaciones y que con seguridad crearon hábitos tan poderosos que son muestra de orgullo, tenacidad y divulgación.

Esta doctrina era enseñada y usada a diario y tenía como base dos componentes: La disciplina y el trabajo duro.

La disciplina: Despertando miedos y calmando demonios.

Desde pequeños enseñaban a sus hijos a enfrentar los miedos de la vida. No obstante aquellos niños eran testigos del actuar de sus padres y  demás familiares, terminaban estos adquiriendo sus mismos hábitos y por ende el mismo estilo de vida.

Muchos de sus conocimientos eran adquiridos a través de la observación, copiaban las formas y las perfeccionaban. Eran autodidactas, y  sus maestros resultaban ser sus padres o personas que conformarán el núcleo social. De ahí la importancia de lo que se enseña en casa.

Con esto lograban a ser grandes trabajadores, con una base solida y humana. Alcanzaban el reconocimiento en sus comunidades y el respeto en el hogar.

Además de la disciplina y el trabajo. Una característica que resaltaba era la unión familiar.

Con esto vemos la capacidad que tenían de transmitir emociones e interiorizarla entre sus seres queridos. Esto hoy en día es una limitante dado que la base no es construir unión sino un prestigio social. En pocas palabras las generaciones están creciendo en proporción al impacto de una imagen de red social sobre lo que realmente se puede transmitir  día a día.

Trabajando duro: Las etapas de la siembra.

Trabajar duro y llegar a sus objetivos era una dedicación diaria. No creían en el éxito casual e inesperado, todo debía venir acompañado de esfuerzo y dedicación. Aunque no tenían jefes que los vigilarán sabían que el fruto de su trabajo sería el sustento y la satisfacción del bien servido. La rivalidad existía en la satisfacción personal, nunca en la monetaria. Las etapas del trabajo se podrían resumir en una frase bastante inspiradora y juzgada por muchos:

Si voy rápido, rápido terminaré quemandome. Prefiero ir despacio, despacio y nunca parar.

Tal cual como la doctrina Japonesa, entendían que el tiempo y el trabajo duro y constante era el camino seguro para llegar al éxito. Asumían las derrotas y aprendían de ellas de tal forma que se reestructuban como el fin de mitigar el riesgo de ocurrencia.

La Doctrina de la tácita de Café tiene su origen dado que la mayoría de los abuelos comenzaban su día bebiendo una taza de café. Se cuenta que llegó a ser tan famosa y divulgada por las comunidades que se pensó que el café tenía propiedades sobrenaturales y místicas, a tal punto que fue utilizado para diferentes propósitos.