Mi primera experiencia de intercambio, ¡Vitória – Espírito Santo – Brasil!

Antes del Intercambio.

Faltaba un año  para terminar mi formación en la carrera de Marketing, hasta el momento tenía  la misma expectativa  que muchos otros compañeros, la cual en si, era  terminar las  últimas asignaturas correspondientes, desarrollar el proyecto de grado, y lo más emocionante de todo hacer  la última práctica universitaria.

De la última práctica universitaria, tenia planeado realizarla en otra ciudad, o en otro país como  España pues allí vivía mi madre desde hacia años, pero una serie de requisitos documentales y la misma crisis que para entonces tenía  dicho país, me hicieron desvanecer de esa posibilidad de hacer la práctica allí, así que después organizaría otra forma para viajar.

Siendo la última práctica un requisito de grado tan importante para la universidad, como la misma experiencia personal  de hacerla en un buen lugar, asistí a varias  reuniones programadas bajo la dirección del área respectiva para asesorar, y acompañar a los estudiantes a salir a práctica.

En una de esas reuniones, me entere de la posibilidad de hacer la última práctica empresarial a través de la modalidad de un intercambio voluntario o profesional, cumpliendo respectivamente algunos requisitos.

La posibilidad de tales  intercambios surgió  a partir de que  mi universidad, la Universidad de Manizales, creara la integración con AIESEC  lideres por el mundo,  una entidad con un gran experiencia  mundial en promover desarrollo social, cultural y profesional a través de intercambio con jóvenes entre 18 y 29 años de edad.

Uno de los principales destinos de intercambios más ofrecidos para mi universidad en  aquel entonces   a nivel de Sur América, era hacia el país de Brasil.

De hecho al escuchar el testimonio de una chica que viajó allí, y quien era perteneciente al área directiva de AIESEC,  la forma  en que contaba los beneficios de hacer un intercambio, como el crecimiento personal, desafíos culturales, nuevos amigos, otra perspectiva de apreciar la vida, valor agregado al currículum vitae, aprender o practicar otro idioma, vencer miedos, obtener cierta realización, etc. Me resultaron muy interesantes y me dejaron muy entusiasmada y pensativa de realizar ese intercambio a dicho país. 

Durante ese último semestre de materias debía definir realmente  donde quería realizar mi practica para comunicárselo a la directora correspondiente, pero antes debía consultar especialmente con mi madre quien era la patrocinadora de mi carrera, y que  afortunadamente tuve su apoyo  una vez más. Así que decidida comencé a organizar   todo  lo correspondiente y mientras me surgía una ansiedad enorme de que  llegara ese gran  día de viajar a Brasil, destino que definitivamente no quería cambiar.

Opte por el modelo de practica voluntaria es decir, tendría permiso solo por dos o tres meses para estar en Brasil, al ir averiguando de este país, iba sintiendo más curiosidad por conocerle y prácticamente me fui enamorando de el. Cada que hablaba con mis compañeras desbordaba tanta alegría que se las contagiaba y las hacia soñar conmigo en que deberían vivir esa experiencia.

Asistí a  algunas clases de portugués, con un chico que se encontraba en mi ciudad precisamente de intercambio, recuerdo el importante énfasis que me hacía en algunas palabras, las cuales una vez dichas me podrían hacer pasar un  momento de vergüenza en su país, y aunque a un recién llegado turista bien se le perdonan ciertas faltas idiomáticas que hasta causan gracia, yo personalmente   no quería cometerlas.

Entre esas palabras  estaba; buseta, que para nosotros en Colombia al pronunciarla da a entender que es un medio de transporte público, pero en Brasil  es una forma un poco corriente y vulgar de dirigirse a la vagina, o sea que nada de decir voy a coger la buseta, palabra que en portugués se escribe boceta. 

Después de pagar a AIESEC el dinero correspondiente, para activarme en la plataforma, debí asistir a un encuentro nacional en Bogotá,  de todos los jóvenes que saldrían del país de intercambio, el evento se  llamaba OPS.

El viaje a tal evento lo emprendí en  el automóvil de un chico y en compañía de tres  personas más con quienes hice amistad  fácilmente pues eran muy divertidos.

El viaje y la estancia durante el evento en  Bogotá me dejaron momentos memorables;

*Durante el camino entre Manizales y Bogotá, nos detuvimos en Armero, un pueblo de Tólima que en su momento sufrió una terrible catástrofe natural, justo al pie de la avenida principal guiados por las luces del automóvil pues eran las 9 PM y no habían postes de luz, nos encontramos con la edificación de lo que un día fuera un hospital.

De aquel hospital, podíamos observar un poco que sólo quedaba cierta estructura de paredes y suelos llenos de musgo, nos atrevimos a salir del automóvil, y trepar un muro para entrar en una habitación, recuerdo que nos invadió un gran miedo, pero la adrenalina de esa aventura nos hizo quedarnos allí más tiempo, como si estuviéramos esperando que algo sucediera, y mientras  sentímos un frío extraño y aunque observamos que habían unos pasillos no nos atrevimos a cruzar por ellos porque lo consideramos bastante atrevido y nuestro coraje no nos dio para tanto.

Finalmente nos tomamos una foto y nos apresuramos a salir de allí, al saltar de nuevo el muro nos invadió la sensación de que algo nos tomaría  de los pies,  pero cuando estuvimos dentro del automóvil sentimos alivio y nos dispusimos a continuar el camino.

Sólo cuando pasaba algún otro carro se podía apreciar por el reflejo de sus luces alguna otra construcción.

*Durante el evento, simplemente el ver tanta energía en  esos chicos pertenecientes a la organización, la calidad de su trabajo, sus testimonios de intercambio, las actividades de integración y el entusiasmo de los demás llamados como yo Trainees con ganas de comerse el mundo, me confirmaron que había tomado una gran decisión que me   llevaría a vivir una de  las mejores experiencias de mi vida, ese viaje que estaba  a punto de emprender marcaría mi vida. Preste demasiada atención a los testimonios especialmente los de Brasil, y cada uno de ellos me motivaba mas a querer realizar el mio.

El evento duro tres días, y cada uno fue muy significativo para el aprendizaje de lo que era AIESEC, y motivadores por el impacto que un intercambio puede lograr  en el mundo,   una de las cosas que especialmente debíamos aprender era el manejo de la plataforma para encontrar la TN, o sea la entidad con la cual por su  perfil  solicitado y los beneficios otorgados, podía aceptarme para  así poder desarrollar mi practica a través del trabajo voluntario en Brasil.

De regreso a casa después del evento OPS, pasaron los días y yo mientras buscaba con paciencia en la Plataforma creada para encontrar la TN,  necesitaba una entidad con la que pudiera estar tres meses exactos  y finalmente la pude encontrar en la ONG Vitória Down, en Vitória la capital del Estado Federal de Espírito Santo.  Con la notificación recibida  como aceptación de AIESEC en Vitória y aprobación  en AIESEC Manizales  de mi perfil y la ONG en un correo con letras muy llamativas, lo siguiente  era cuestión  de comprar los pasajes, alistar documentación respectiva y llevar algunos dulces y souvenirs  representativos  de mi país como presentes para aquellas personas que fuera conociendo.

Durante el Intercambio. ¡Vitória – Espírito Santo – Brasil!

Finalmente llego el día, 13 de Febrero, con tickes y maletas listas me dispuse a iniciar  mi aventura de intercambio, saliendo desde el aeropuerto la Nubia  de Manizales,  hacia el Dorado de  Bogotá donde debí esperar un par de horas las cuales  me las pase hablando con mi mami Rubi,  ella estaba tan emocionada como yo por mi nueva experiencia. Recuerdo haberme sentado en la sala de espera justo al frente  del avión en que viajaría, y  observarle tantas veces y mientras pensaba en que no podía  creer que estaba a horas de pisar suelo de un país cuyo  nombre me resultaba mágico.  

Realice una escala en Perú y finalmente llegue a Rio de Janeiro, cuando comencé desde el alto del cielo a observar un tendido  natural de retazos de varios colores   verdes, mi corazón comenzó a sentirse inquieto y luego comenzaron aparecer esas casas, esos edificios, y cada vez mas podía apreciar la  vida de esa ciudad con  sus calles transitadas por variedad de automóviles.

Llegado  el descenso final, aferre mis manos de la silla, para contener la emoción de que por fin había llegado, al salir del avión recordé que debía pasar por migración y me asuste un poco, pues  pensé en que por alguna circunstancia poco eventual no me dejarían pasar, pero  simplemente me saludaron y me sellaron el pasaporte y Bem-vindo ao Brasil .. 🙂   Mi ser se lleno de una felicidad infinita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No se en que momento llegar a Brasil significo tanto para mi. ♥

Todavía me quedaba trayecto de viaje a mi ciudad de destino final, Vitória. Y para aprovechar tal trayecto había  previamente en Colombia planeado  irme  en autobús  pues  esa forma de viajar me permita disfrutar y apreciar mejor  los  paisajes,  por lo que al salir del aeropuerto, guiada por las señalizaciones, compre el pasaje más rápido para ir de taxi a la Rodoviára Novo Rio, yo simplemente parecía un perrito con su cabeza asomada a la ventanilla, mirando sus calles, su gente, sus edificios.

Al llegar a la Rodoviára, tuve que hablar con un policía de allí para que me explicara cual pasaje de autobús debía comprar, ese pequeño dialogo fue muy gracioso porque mi portugués al no ser tan bueno y él hablarme tan rápido nos hacíamos gestos ¿Como? ¿Que dices?….. pero finalmente nos entendimos. Al tener el pasaje listo, debí esperar un poco y mientras pasaba el tiempo observe a  la mayoría de gente y pensaba en todas esas historias de viajes  que comenzaban o terminaban allí en ese lugar. 

Finalmente con el equipaje guardado en el maletero del autobús de color amarillo,   y antes de subirme  le tome una foto al tablero con el nombre Rio de Janeiro-Vitória en la parte frontal y suspire solo de leerlo, al ingresar al autobús   le regale un dulce  que traía de Colombia al auxiliar de viaje, y me fui feliz a sentarme en mi silla asignada. El autobús iba casi solo, pues pocos hacíamos ese trayecto. Durante el viaje trate de irme despierta la mayoría del  tiempo para mirar todo su paisaje pero a veces el sueño me dominaba.

A casi tres horas de llegar al destino final el autobús realizó  una parada en un restaurante de  carretera para que todos comiéramos algo, y aunque la mayoría de comida me parecía apetitosa sólo me compre un pastel con agua. Continuamos el resto de viaje en el cual al ir finalizando estuve totalmente atenta para comenzar a ver la entrada  a  la ciudad de Vitória porque quería atesorar ese momento exacto como de los más memorables para mi vida. 

Al llegar al Terminal Rodoviário Carlos Alberto Vivácqua,  y bajarme del autobús estaban dos chicas esperándome con una gran sonrisa y un  lindo cartel  de bienvenida, me acogieron con un fuerte abrazo  y  supuse que una de ellas sería Ana, la Vicepresidente  de Intercambios Entrantes, con quien había tenido contacto previo por correos electrónicos para aseguramos de  mi llegada para ella recibirme  y que seria en su casa  donde me albergaría los primeros días.

Nos fuimos en su automóvil y durante ese recorrido para llegar a su casa, me hizo de guía turística. Al llegar,  me presento  con sus padres, y la habitación donde dormiría, me pidió que me diera una ducha para salir un poco, pues  justo  era la segunda noche de carnaval, y aunque estaba  cansada… carnaval mató a cansancio, yo sólo quería aprovechar cada minuto del tiempo brasileño. 

Después de una buena ducha, rápidamente ingrese a mi ordenador le puse la clave del WIFI, y así poste por fin en Brasil, quería compartir mi felicidad, sentía que no me cambiaba por nadie en el mundo, ese momento era mío, y durante unos meses esa seria solo mi experiencia de intercambio. 

Fuimos a ver el carnaval al Sambodromo y  ese para mi  fue el mejor regalo de bienvenida, pues era protagonista de semejante espectáculo. Ya no eran los videos de  YouTube, era la realidad en vivo y directo,  tantos colores, tambores sonando, tanta alegría, tanto baile, tanto espectáculo,  me hicieron salir las primeras lágrimas de emoción.

El apreciar ese desfile fue lo que más me hizo comprender que estaba en Brasil y con ese primer día, tuve la expectativa de como serian los demás días 🙂 … muy felices ♥

Y así fueron sucediendo los  90 días en tierras brasileras, cada  día, dejándome en la noche con  una linda experiencia y entre tantos momentos memorables les comparto que;

*Durante los carnavales tuve oportunidad de hacer un poco de farándula y salir en la televisión local, pues justo cuando salía en una noche con otras compañeras más, Xime de Argentina y Caro de Costa Rica, pasamos cerca de una grabación de las noticias de Vitória, y el presentador a cargo quiso aprovechar para hacer una nota de algunos turistas extranjeros respecto al carnaval. Fue muy gracioso porque intentábamos bailar samba y al hablar lo hacíamos al estilo portuñol o sea portugués y español.

*Mi experiencia estuvo marcada por las personas que pude conocer gracias a las integraciones de AIESEC, yo me sentí siempre atendida como una princesa, se preocupaban por mi, porque conociera lugares, porque disfrutará, porque rumbiara, porque probara sus comidas típicas, el açai fue la gloria para mi, siempre  había personas dispuestas a compartir conmigo, y lo lindo es que  también se interesaban por saber de mi país y a veces combinábamos algunas clases para ellos enseñarme portugués y yo Español, mi alumna especial fue Larissa. De mi fluidez con el portugués el hecho de estar allí escuchando activamente a los brasileños hizo que mejorara significativamente, fue como si mi cerebro por adaptarse más rápido acelerara mi  proceso de aprendizaje, sentí que en poco tiempo podía tener buenas conversaciones casi como un nativo de allí.

*Durante ese tiempo de intercambio fui algunas veces centro atención demás. Sentía que al ser extranjera era motivo de que algunas personas se me acercaran;

La primera vez fue  en una fiesta de la Universidad Federal de Espírito Santo, estaba con una de las mejores amigas que me había hecho; Jessica, habíamos decidido ir esolas en plan de ver que tal ese ambiente de fiesta universitario y sólo en haber hablado un poco para ubicarnos en un mejor sitio, varios chicos comenzaron a ir detrás de nosotras, diciéndonos  que si queríamos quedarnos con ellos y mejor dicho,  al  final tuve que inventar que tenía novio pero aún así  como algunos pasaban de ello, nos salimos de allí en cuanto tuvimos oportunidad.

Otra ocasión fue cuando en una reunión familiar al que nos invitaron a Jessica, Caro, Xime y a  mi,  hubo un momento me quede sola en la sala, pero de repente me vi acompañada  de varios de esos familiares preguntándome un montón de cosas, fue bonito verlos  tan interesados en mi vida, y por cierto ese día fue de los mejores churrascos que pude comer.

*Me encantaba las fiestas con los demás trainees, intercambiamos historias, hacíamos juegos de competición o penitencia de beber más cerveja. Y lo mejor  fue quedar con contactos en varias partes del mundo para si algún día viajaba por allí tener guía turístico o quien me  diera acogida. Hice contactos en Francia, en Rusia, en Polonia, Alemania, Argentina, Perú, Costa Rica, Serbia ♥  Y claro los mismos amigos en Brasil, para volver allí como Aline.

*El lugar donde hice mi voluntariado fue  en Vitoria Down,  Associação de Pais e Amigos  com Síndrome de Down do Espírito Santo, lugar que me dejo una gran enseñanza de vida, por que allí, habían personas dispuestas a luchar por los derechos e inclusión de personas que pese a su condición, brindaban un amor puro, para mi fue lindo aportar con mi trabajo a su causa social. En este lugar tuve uno de los mejores jefes, Alfredo, siempre tan dispuesto ayudarme y endulzarme la vida a través de las tacitas de cafés que su esposa me ofrecía en pequeños algos en su casa.

*De la casa de Ana recuerdo que tenía una arquitectura antigua que me invitaba a subir desde su primer escalera hasta su terraza donde quedaba el baño. A mi simplemente  me encantaba toda la casa, pero adoraba dos lugares especiales;  mi pequeña habitación por su sencilla decoración y  con su pequeña ventana porque allí en las noches o al despertar me albergaba la emoción de pasar mis días en tierras brasileras. El baño era el segundo lugar pues adoraba bañarme allí, era espacioso y  disfrutaba dejar caer el agua por mi cuerpo mientras en mi mente repasaba lo que ya había vivido y la expectativa de lo que venía. Ohhh y sus papitos tan adorables conmigo, su mami una completa ternura y su papi alegría total y constante, nunca había visto una persona mas feliz  sobre la faz de la tierra que él.

*Mi segunda casa de acogida fue la de Nina, una chica de una belleza natural admirable, ella siempre fue muy amable. Vivía en uno de los mejores lugares de Vitória, en Praia do Canto, y gozaba de un buen estatus económico porque su madre hacia algunos años había emprendido un negocio, que se convirtió en la base familiar,  Nina de hecho trabaja en la parte creativa desde la casa, se había dejado su trabajo como abogada para dedicarse a su nueva pasión y negocio; Fricote.  Yo admiraba su estilo de vida, y pensaba que parte así quería llegar a estar yo… trabajando unas cuantas horas del día con mucha productividad y luego ir  y compartir con los amigos y la familia y hacer mucho deporte.

Mi habitación en casa de Nina era de paredes blancas con una decoración del mismo color, lo cual me trasmitía mucha paz. De vez en cuando me iba a la piscina y al subir me tomaba un juguito de sandia, que por cierto lo aprendí a beber allí en Brasil, pues generalmente lo comía como fruta. Y ohhh esas comidas que preparaba Mirian, la asistente de las tareas de la casa, yo me lo comía todito, me encantaba esa costumbre de sentarse a la mesa y con todo puesto, uno se servirse como decían allí; ¡Fica à vontade!.

*Una cosa curiosa que les puedo contar es que  una vez me perdí, cuando salía de casa de  mi amiga Jessica y de regreso debía coger el autobús, me perdí porque preferí caminar a mi casa donde Nina y no quedarme  esperando el transporte en  la parada, llegue una parte donde al continuar el camino llegaba a el nuevamente   y así  di  varias vueltas. Algo más curioso   es que no  había nadie en ese momento pero por fin paso alguien en un carro y  aproveche que hizo un pare para pedirle que  me indicara hacia donde debía ir.

*Ese camino que quería  recorrer fue justo porque una vez lo camine con un chico de Vila Velha, con quien viví una pequeña historia de amor, lo había conocido en una boate  en una noche que mi amiga Brasilera Aline quiso llevarnos a mi amiga de Polonia, Monika y a mí a danzar al ritmo de sertanejo  especialmente. Su sonrisa me cautivo y aunque no lo esperaba después de esa noche seguimos en contacto y compartiendo otros momentos, por unas tres semanas. Fue muy lindo vivir esa pequeña historia.

Todo  intercambio como en su mayoría tiene un final, y el mío aunque hubiera querido que no, también lo tuvo, yo deseaba quedarme a vivir en Brasil, sentí que debía conocer más de esa cultura viajar a otras ciudades como Rio de Janeiro, São Paulo, lugares que no tuve lugar de conocer como debía ser y en fin me hice una expectativa de vida allí, pero debía regresar a terminar mi artículo de grado para poder cumplir con todos los requisitos de la universidad para graduarme.

El día final llegó y tuve dos despedidas una de sorpresa que fue la más especial, y que se llevo a cabo en casa de un chico AIESECO Lucas, recuerdo que Jessica a mi amiga Ximena  quien tambien esta proxima a retornar a su país y a mi,  nos llevo en el carro de una amiga engañadas con que iríamos a comer helado pero que antes debíamos recoger algo en la casa de otra amiga. Cuando llegamos ohhh sorpresa varios AIESECOS  y Trainees esperándonos con churrasco y trago, Xime y yo lloramos  al final de la despedida  y unas cuantas  amigas más se nos unieron al llanto.  Para Xime y para mi simplemente uno de los mejores momentos nuestras vidas de estaba por culminar,  y aunque nuestras fechas de viaje se separaban por días el sentimiento de tristeza era igual.

No fue fácil dejar a Brasil, saber que serían recuerdos todo lo allí vivido, dejar a su gente, a su alegría, escuchar hablar el portugués me haría mucha falta, pues me gustaba como sonaba a mi oído, era lindo, ese idioma tenía algo romántico.

Tampoco fue fácil ir a comprar algunos regalos como presente a mi familia y algunos conocidos porque a pesar de comprarlo con gusto me hacia pensar en los más cerca que estaba del viaje.

Y así el día final llego, partí de nuevo en autobús hasta Río de Janeiro y si en este iniciar el trayecto sentí que se me quedaba algo y me salió un llanto profundo, en el avión parecía un mar de lágrimas. Y antes de emprender el vuelo,en el propio aeropuerto me compre una camisa de recuerdo de un país que dejó huella en mi corazón, Brasil.

Desde aquel entonces no he vuelto a ese hermoso país, pero se que lo haré  en algún momento, por ahora me habló con algunos cuantos de allí. Y eso me alegra el corazón, los amigos que me dejó Brasil, que me hacen sentir como si estuviera allí.

 

¡Hacer un intercambio, es abrirte a la perspectiva de que aun naciendo en un determinado lugar, al viajar a otros lugares, sientes que simplemente eres ciudadano del mundo, y que todos esos demás sitios por conocer están esperando porque puedas viajar allí y  aunque  tal vez una vida no alcance para recorrerlos todos, el hecho de hacerlo algunos lugares, sera de lo mas mágico que te pueda suceder en la vida, serán tus mejores momentos memorables!  

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Esperó que te animes hacer tu intercambio y comerte un pedacito del mundo.

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