La forma más fácil de vivir una vida corta y sin importancia

Un artículo reciente en el New York Times compartió investigaciones sobre la longevidad que revelaron que las personas que viven más tiempo no solo viven estilos de vida saludables, sino que también tienden a involucrarse y conectarse con las personas que los rodean. Ellos visitan a sus vecinos. Ellos enseñan clases en la ciudad. Transmiten las tradiciones a sus hijos.

En otras palabras, contribuyen al mundo que los rodea.

El artículo  a lo que aludía era que a medida que las personas envejecen, tienden a encontrarse consumiendo más y creando menos. Para decirlo sin rodeos: la forma más fácil de vivir una corta vida sin importancia es consumir el mundo que te rodea en lugar de contribuir a él.

Mientras tanto, las personas que continúan contribuyendo tienden a ser las que siguen viviendo. El mensaje fue claro. Las personas que contribuyen a su comunidad viven más tiempo.

Pero, ¿Por qué es esto cierto? ¿Y cómo puedes aplicarlo a tu propia vida?

 

¿Cómo se mantienen vivos los prisioneros de guerra?

Los prisioneros de guerra que han logrado sobrevivir a las condiciones más brutales a menudo afirman que uno de los factores más importantes en la supervivencia no es la comida o el agua, sino un sentido de dignidad y autoestima. En otras palabras, lo único que mantiene vivos a algunos hombres en las circunstancias más graves es la creencia de que son dignos de estar vivos.

Aplicando esto a nuestra vida cotidiana, tiene sentido que la longevidad prevalezca en las culturas donde la contribución se cuece en la vida cotidiana. Por ejemplo, tomemos una cultura en la que es común ir a la casa de su vecino y hablar todas las noches. Durante una conversación cara a cara, debes contribuir o sentarte silenciosamente en la esquina como un bicho raro.

El hecho de contribuir a una conversación, sin importar cuán simple parezca, le permite derivar un pequeño sentido de autoestima. Ser una parte significativa de la conversación te hace sentir como si fueras una parte valiosa de la vida de tu prójimo. Cuando sumas todas tus pequeñas contribuciones a las muchas conversaciones a lo largo de los años, es fácil ver cómo se puede desarrollar un fuerte sentido de autoestima cuando vives en una cultura donde la contribución es típica.

Alteras el curso de las vidas de los demás por lo que creas y contribuyes. Cuando hablas, escribes o actúas, influyes en las personas que te rodean. Cuando aportas algo al mundo, tú importas. Y así el acto de crear mejora tus sentimientos de autoestima.

Eso es importante y a menudo se pierde en el famoso mundo en línea. Cada vez es más fácil gastar nuestro tiempo consumiendo en lugar de contribuir. Smartphones, iPads y Kindles. Twitter y Facebook. La web en general. La mayor parte del tiempo que pasamos en esos dispositivos y redes se gasta consumiendo lo que otra persona ha creado en lugar de aportar nuestras propias ideas y trabajo.

El resultado, creo, es que nuestro sentido de autoestima disminuye lentamente y nuestras vidas se vuelven menos saludables, menos felices y menos significativas.

La forma más fácil de vivir una vida corta y sin importancia es dejar de crear

Haz algo

Cuando dejas de hacer una contribución, comienzas a morir. 
-Eleanor Roosevelt

Como tú sabes, este sitio web no solo  trata acerca de vivir una vida larga y saludable, sino también de hacer algo con ella. Y esta nueva investigación es una gran noticia si está buscando marcar la diferencia. Crear y contribuir al mundo no es solo un fundamento de una vida sana y feliz, sino también significativa.

No puedes controlar la cantidad de tiempo que pasas en este planeta, pero puedes controlar lo que aportas mientras estás aquí. Estas contribuciones no tienen por qué ser grandes esfuerzos. Cocina una comida en lugar de comprar una. Juega un juego en lugar de mirar uno. Escribe un párrafo en lugar de leer uno. No tienes que crear grandes contribuciones, solo necesitas vivir pequeñas cada día.

Con demasiada frecuencia nos pasamos la vida visitando el mundo en lugar de darle forma.

Sé un aventurero, un inventor, un emprendedor, un artista. Sugiere tus propias ideas en lugar de reaccionar ante las de los demás. Sé un participante activo en la vida y contribuye al mundo que te rodea. Haz una buena conversación. Haz un buen arte. Ten una  buena aventura. Pero, sobre todo, haz algo.

Contribuir y crear no solo te hace sentir vivo, sino que te mantiene vivo.

Y ¿Cuál es tu próxima contribución a este mundo? 🙂

Respetando los derechos de autor este post adaptado de  jamesclear.com

 

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