La energía como fuente necesaria para la activación de nuevos hábitos.

 

La química de la construcción de mejores hábitos.

Existe un concepto en química conocido como energía de activación.

Así es como funciona:

La energía de activación es la cantidad mínima de energía que debe estar disponible para que se produzca una reacción química.

Digamos que tu estás sosteniendo un fósforo y que lo pasas suavemente sobre la tira llamativa en el lado de la caja de los  fósforos. No sucederá nada porque la energía necesaria para activar una reacción química y provocar el fuego no está presente.

Sin embargo, si los pasas  con mayor fuerza, entonces se crea la fricción y el calor necesarios para encender el fósforo. La energía que tu agregaste golpeando el fósforo fue bastante para alcanzar el umbral de la energía de la activación y comenzar la reacción.

Los libros de texto de química a menudo explican la energía de activación con un gráfico como este:

Es como rodar una roca por una colina. Tienes que añadir algo de energía adicional a la ecuación para empujar la roca a la parte superior. Una vez que haya alcanzado el pico, sin embargo, la roca rodará el resto del camino por sí misma. Del mismo modo, las reacciones químicas requieren energía adicional para empezar y luego proceder el resto del camino.

Así que la energía de activación está involucrada en reacciones químicas a nuestro alrededor, pero ¿Cómo es esto útil y práctico para nuestra vida cotidiana?

La energía de activación de nuevos hábitos.

Sin importar el hábito, se necesita una cierta cantidad de esfuerzo para iniciar. En química, cuanto más difícil es una reacción química, mayor es la energía de activación. Para los hábitos, es la misma historia. Cuanto más difícil o complejo sea un comportamiento, mayor será la energía de activación requerida para iniciarlo.

Por ejemplo; apegarse al hábito de hacer 1 flexión de brazo o push ups  por día requiere muy poca energía para empezar. Mientras tanto, hacer 100 flexiones de brazo por día es un hábito con una energía de activación mucho mayor. Vas  a necesitar  de más motivación, y energía para comenzar hábitos complejos día tras día.

La desconexión entre metas y hábitos.

Aquí hay un problema común que se experimenta al intentar construir nuevos hábitos:

Puede ser muy fácil obtener motivación sobre un gran objetivo que tu deseas lograr. Este gran objetivo te lleva a pensar que tu necesitas revitalizar y cambiar tu vida con un nuevo conjunto de hábitos ambiciosos. En resumen, te quedas atrapado soñando con los cambios… que cambiarían tu vida, en lugar de hacer mejoras en el estilo de vida.

El problema es que los grandes objetivos a menudo requieren grandes energías de activación. Al principio puedes ser capaz de encontrar la energía para empezar cada día porque estás motivado y emocionado acerca de tu nuevo objetivo, pero muy pronto (a menudo en pocas semanas)  la motivación comienza a desaparecer y de repente te falta la energía que necesitas para activar tu hábito cada día.

*Lección uno: Los hábitos más pequeños requieren energías de activación más pequeñas y eso los hace más sostenibles. Cuanto más grande sea la energía de activación para tu hábito, más difícil será mantener la coherencia en el largo plazo. Cuando se requiere una gran cantidad de energía para empezar, hay días en que …ese empezar nunca sucede.

Encontrar un catalizador para tus hábitos.

Todo el mundo está en busca de tácticas que puedan hacer que el éxito sea más fácil. Los profesionales químicos no son diferentes. Cuando se trata de hacer frente a las reacciones químicas, los químicos  tienen un truco bajo  sus mangas, que  es utilizar lo que se conoce como un catalizador.

Un catalizador es una sustancia que acelera una reacción química. Básicamente, un catalizador disminuye la energía de activación y hace más fácil que se produzca una reacción. El catalizador no es consumido por la propia reacción. Esta solo allí para hacer que la reacción ocurra más rápido.

He aquí un ejemplo visual:


Cuando se trata de construir mejores hábitos, también tiene un catalizador que puede utilizar:

Tu entorno.

El catalizador más poderoso para la construcción de nuevos hábitos es el diseño del medio ambiente (lo que algunos investigadores llaman arquitectura de elección). La idea es simple; los ambientes en los que vivimos y trabajamos influyen en nuestros comportamientos, así que ¿cómo podemos estructurar esos entornos para que los buenos hábitos sean más probables y los malos hábitos sean más difíciles?

He aquí un ejemplo de cómo tu entorno puede actuar como un catalizador para tus hábitos:

Imagina que estás tratando de construir el hábito de escribir durante 15 minutos cada noche después del trabajo. Un ambiente ruidoso, por  los compañeros de cuarto, los niños bravucones  o el ruido constante de la televisión en el fondo, son situaciones que harán que requerirás entonces de  una energía de activación alta para hacerte a tu hábito, pero con tantas distracciones, es probable que te dejes el  hábito de escritura en algún momento. Mientras tanto, si entras en un ambiente de escritura silencioso, como un escritorio en la biblioteca local, tu entorno se convierte repentinamente en un catalizador para tu comportamiento facilitándote así  el proceder de tu habito.

Tu entorno puede catalizar tus hábitos grandes y pequeños. Si organizas tu ropa de entrenamiento la noche anterior, apenas si vas a a necesitar de  la energía de la activación requerida  para ir a ejercitarte a  la mañana siguiente, porque no  gastaras energía en pensar que te vas a poner y no sea que al final te arrepientas de salir. Y así con otros ejemplos; como si contratas un servicio de comida bajas en calorías para recibir en tu puerta cada semana, con esto reducirás significativamente la energía de activación requerida para bajar de peso, porque simplemente  no la tienes que preparar tu. Si desenchufas tu televisor y lo escondes en el armario, bajaras el  nivel de  energía de activación para ver menos televisión.

*Lección dos: El ambiente correcto es como un catalizador para tus hábitos, disminuyendo  la energía de activación requerida para comenzar un buen hábito.

Los estados intermedios del comportamiento humano.

Las reacciones químicas a menudo tienen una reacción, que es como un paso intermedio que ocurre antes de que pueda llegar al producto final. Por lo tanto, en lugar de ir directamente de A a B, va de A a X a B. Un paso intermedio tiene que ocurrir antes de  terminar.

Hay también  todo tipo de pasos intermedios con los hábitos.

Digamos que tu quieres construir el hábito de hacer ejercicio. Bueno, esto podría implicar pasos intermedios como pagar una membresía en el gimnasio, empacar tu bolsa de gimnasio por la mañana, conducir al gimnasio después del trabajo, hacer ejercicio frente a otras personas, y así sucesivamente.

Aquí está la parte importante:

Cada paso intermedio tiene su propia energía de activación. Cuando tu estás luchando para hacerte con un nuevo hábito, ¿Que puede ser importante para examinar cada enlace en la cadena y averiguar cuál es su punto de quiebre?. Dicho de otra manera, ¿Cuál paso tiene la energía de activación que impide que el hábito ocurra?

Algunos pasos intermedios pueden ser fáciles para ti. Para continuar nuestro ejemplo de fitness, es posible que no te importe pagar por una membresía en el gimnasio o preparar tu bolsa de ropa deportiva por la mañana. Sin embargo, te puedes encontrar que al conducir al gimnasio después del trabajo es frustrante porque terminas en medio  de  un tráfico  terrible por  más de una hora. O puedes descubrir que no te gusta ejercitarte en público con extraños.

Desarrollar soluciones que eliminen los pasos intermedios y reducir la energía de activación general requerida para realizar tu hábito puede aumentar tu consistencia en el largo plazo. Por ejemplo, tal vez ir al gimnasio por la mañana te permitiría evitar tráfico de casi una hora. O tal vez iniciar una rutina de entrenamiento en casa sería mejor ya que podrías saltarte el tráfico y evitar el ejercicio en público. Sin estas dos barreras, los dos pasos intermedios que estaban causando fricción con tu hábito, será mucho más fácil de seguir adelante.

*Lección tres: Examina tus hábitos de cerca y piensa si puede eliminar los pasos intermedios con la energía de activación más alta (es decir, los puntos de adherencia más grandes).

La química de la construcción de mejores hábitos

Los principios fundamentales de la química revelan algunas estrategias útiles que podemos utilizar para construir mejores hábitos.

  1. Cada hábito tiene una energía de activación que se requiere para comenzar. Cuanto menor sea el hábito, menos energía necesitarás para comenzar.
  2. Los catalizadores disminuyen la energía de activación requerida para iniciar un nuevo hábito. Optimizar tu entorno es la mejor manera de hacerlo en el mundo real. En el ambiente correcto, cada hábito es más fácil.
  3. Incluso los hábitos simples suelen tener pasos intermedios. Elimina los pasos intermedios con la mayor energía de activación y tus hábitos serán más fáciles de lograr.

Y esa es la química de la construcción de mejores hábitos.

Respetando derechos de autor, este artículo tomado y adaptado de Jeam Clear.

Gracias por visitarnos y  por leer este artículo. ¡Puro Love!

 

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