Diario de una Emprendedora. Capítulo 3. Señales para decidir emprender.

Diario de una Emprendedora.

En los dos capítulos anteriores les he hablado de aquel momento en que decidí retomar este proyecto digital, pero no les he contado sobre los motivos que me llevaron a querer emprender. Especialmente de la capacidad de la curiosidad con que he observado mi vida suceder.  

Capítulo 3.

Señales para decidir emprender.

Considero personalmente que independiente del libre albedrío que tenemos como humanos para tomar desiciones, la vida misma nos empuja a través  de una especie de energía cósmica hacia algo muy especial que desea suceda en nosotros.

Pasamos  por muchas circunstancias que a veces no entendemos  pero que   en su debido momento se puede comprender el porque  de tales sucesos.

Cuando lo comprendí me dije; ¡Huala definitivamente la vida quería esto de mi, que bien se siente, ahora yo también lo quiero! 🙂

Para llegar a tal momento es clave la capacidad de la curiosidad con la que un día con detenimiento cada persona observe como sucede su propia vida y su alrededor y que ante ello tenga la osadía de preguntarce, si realmente su vida debe ser así o podría ser de otra manera.

En si la capacidad de la curiosidad es abrirse hacia una segunda oportunidad antes de asumirlo todo como una gran verdad en la vida independientemente de que ya  se hubieran  aceptado muchas otras cosas.

Esa capacidad de curiosidad es la que me ha permitido ahora que puedo mirar con mayor madurez la retrospectiva de mi vida, entender mejor los acontecimientos por los que debí pasar, para así llegar en su momento a tomar la determinación de que emprendería.

Una desición marcada por lo que creía debía ser mi vida laboralmente versús las dudas que la vida misma  me hacia considerar aunque pasara  muchas veces de ellas, por empeñarme en que sólo existía una única posibilidad de ejercer.

La expectativa de mi vida laboral.

Durante el ultimo año de Instituto, como la mayoría de jóvenes, tenia el sueño de ir a la universidad, lo quería demasiado y me asustaba de pensar que tal vez no pudiera asistir.

Al principio pensaba en licenciarme en música o veterinaria, pero justo en ese mi ultimo año escolar, me sentí atraída por el Marketing y  tenia la expectativa en pensar que al terminarla trabajaría para una gran empresa.

Dicho interés fue propiciado al ver materias relacionadas a tal área empresarial, y como requisito de graduación debía presentar una idea de negocio.

La propuesta concertada entre mis compañeras y yo fue enfocada a la fabricación y comercialización de cuadernos personalizados, de los cuales el día de presentarlos al publico se vendieron algunos y eso fue un gran motivo de orgullo.

Recuerdo que una de mis compañeras y hoy gran amiga Nani me dijo, al terminar la muestra empresarial; “Eres buena para esos temas creativos y administrativos”, eso en realidad  me hizo sentir bien, fue muy bonito escucharlo, pero aun así no pensé en llegar hacer realmente un negocio con ello. Yo solo anhelaba graduarme en cuanto antes y poder apuntarme a la carrera de Marketing.

Quería estudiar en la Universidad de Manizales, pero debí esperar un año para ingresar y aunque sentir que fue el año mas largo de mi vida, mi ilusión se acrecentaba más al paso de los días.

Cuando inicie en la universidad me preocupe no solo por aprender sino por tener muy buenas notas para que así al finalizar obtuviera un buen promedio que certificar y mostrar como uno de los requisitos pedidos en muchas empresas laboralmente.

Durante esos 5 años de estudio profesional tuve varias señales que me hicieron considerar la idea de emprendimiento, pero seguía fiel a la idea de graduarme y poder trabajar para una gran empresa.

*Primer señal hacia el emprendimiento:

Fue en segundo semestre, por el año 2008 con una propuesta de negocio que tenia que ver con el Marketing de Modas y la forma en que debíamos como consumidores probarnos la ropa.

Solamente presente la propuesta escrita porque su desarrollo resultaba complejo por los conocimientos que se debían aplicar y sobre todo por el presupuesto a invertir, sin embargo la simple idea fue bien acogida pues muchos compañeros al igual que la docente me felicitarón.

Esa experiencia académica me dejo inquieta durante un buen tiempo cuestionandome sobre  que pasaría si realmente materializara tal proyecto para así emprender mi propia vida laboral. Pensé que no solo se trataba de sacar las mejores notas y soñar con hacer parte de una gran empresa, que seguramente habrían otras posibilidades de ejercer una profesión. Pero la inquietud, se quedó sólo en eso.

*Segunda señal de emprendimiento:

Fue en tercer semestre, cuando en clase de producto y precio dirigida por uno de mis profesores favoritos; Jaime, hizo un comentario que lo recuerdo lucidamente; “A esos que ustedes ven con sus cestas de dulces, además de que les gusta tener su propio  dinero, un día llegaran hacer sus propios jefes”

Aquello me quedo dando vueltas en mi cabeza, y la inquietud por emprender apareció de nuevo, haciéndome igualmente cuestionar sobre como estaba enfocando mis ganas por salir adelante, pero otra vez no paso nada.

*Tercer señal de emprendimiento:

Se produjo  un año después y para ese entonces ya estaba en quinto semestre, recuerdo que salíamos de clase de 4 pm, e iba de regreso a casa con mis dos compañeras Claudia y Verito.

Yo vivía a una cuadra de la universidad. En ese corto trayecto, Claudia dijo con gran entusiasmo; “Chicas iniciemos un negocio de algo, reunimos un poco de dinero y traemos sandalias de mi ciudad Buena Ventura, y las ofrecemos a nuestras compañeras, ¡Chicas hagamoslo! Así generamos dinero y que tal nos vaya tan bien que nos volvamos todas unas grandes comerciantes“. Y ella finalmente  dejo salir una sonrisa de oreja a oreja.

Yo la vi tan entusiasmada, que dije y ¿Por qué no? Pero finalmente nos pudo mas el entusiasmo que la realidad, pues juntas no hicimos nada, pero Claudia si estuvo vendiendo un buen tiempo gomitas de dulces.

*Cuarta señal de emprendimiento:

Fue en primera practica empresarial, la cual aplace hasta octavo semestre en 2011,  la a realice en la Cámara de Comercio del Municipio de Chinchina, mi función principal era consultoría en mercadeo en algunos temas puntuales dirigidos a pequeños establecimientos comerciales.

Esta practica para mi fue un gran reto de superación, responsabilidad y compromiso.

El hecho de preparar los temas con la ayuda de mi tutor, de interactuar con los comerciantes, de aprender un poco de la actividad de negocio me permitió comprender que allí; en los pequeños establecimientos comerciales también hay grandes oportunidades para los de Marketing si así lo quieren y saben ver.

Comprendí que a pesar  de necesitarse de cierto presupuesto para implementar el mercadeo,  era cuestión de ingenio para  hacer un Marketing operativo, estratégico y creativo a la medida de esos negocios.

El trabajo de mi parte realizado allí, aunque fue bien recibido por los propietarios y con buenas criticas de mis jefes de practica, sentí que poco para lo demás que yo hubiera querido hacer.

Al finalizar ese proceso académico me albergo una gran curiosidad, si esas pequeñas actividades mercantiles llevaban años funcionando bajo una administración empírica, ¿Qué seria entonces de ese negocio si se aplicaran todos algunos conocimientos profesionales?

Pensé además que  al ser actividades básicas como venta de ropa, cosméticos, y comida, emprender con un producto similar y con la ventaja de tener ciertos saberes, podría ser fácil.

En si no vi tan complicado tener un propio negocio pero aun así no salí corriendo a iniciarlo.

*Quinta señal para emprender:

Ocurrió en  mi ultima practica empresarial, la cual realice bajo la modalidad de intercambio voluntariado en Vitória, Espíritu Santo, Brasil, en un ONG de niños especiales con Síndrome de Down.

Esta experiencia de mi vida merece un capitulo aparte. Por ahora les puedo decir que dicha vivencia enmarcada entre mucha alegría, me permitió apreciar el sentido de la libertad, de no tener que trabajar todo un día, si no una cierta jornada y así poder tener mas tiempo para dedicar a otras actividades tanto intelectuales como de ocio.

Comprendí que trabajar de la forma tradicional a jornada completa después de graduada, mi tiempo  sería un poco limitado  para otras  actividades,  así que pensé  que  para tenerlo debería considerar otras nuevas formas de trabajo o productividad como el emprendimiento que me permitiría organizar y distribuir mejor mi tiempo.

Estos fueron mis primeras señales a cuestionarme sobre la idea de emprender pero yo tenía la  expectativa de querer ingresar a una gran empresa, ya que fue la idea inicial con que entre a la universidad.

Me hacia ilusión y como la mayoría de mis compañeros,  esperaba cumplir con tal expectativa de poder encontrar un trabajo que sustentará  la mayoría de nuestras necesidades físicas y nos aportará a nuestra realización como personas. 

Y aunque sabía que mi tiempo sería calurosamente comprometido en la búsqueda de esa expectativa, pensé ya me organizare para aprovechar el poco tiempo que tendría libre.

Y así  llegó el día de recibir mi diploma como profesional en Marketing.

En el momento exacto que lo  recibí sentí la felicidad del deber cumplido, de un sueño hecho realidad pero a la vez sentí  un vacío en mi estómago, algo cambio totalmente en mi vida, que ese deseo de trabajar, ya era una necesidad.

Me entro un poco de susto al pensar  si seria fácil y rápido encontrar tal trabajo y  todo lo demás  que dependía  de obtenerlo; como hacerme responsable económicamente de mi misma, realizar otros estudios, aportar a mi familia, viajar, comprar cosas, ayudar en algo a otros. En fin.

La verdad al principio las expectativas parecían cumplircen, la universidad me había contratado para un proyecto de promoción de sus servicios educativos, y esperaban que siempre se implementará por ende tendría trabajo por un buen tiempo. Sin embargo una de las personas encargadas y más i fluyentes  no estuvo al pendiente como se supone lo debería haber hecho y el proyecto cerro a los tres meses. 🙁

Comencé a buscar trabajo y me pedían mucha experiencia y yo pensaba sino tengo trabajo como la voy adquirir.

Luego tuve la oportunidad que mejor creí tener, pues era una de las empresas con que soñaba trabajar pero un olvido por parte de la psicóloga de entrevista me dejó por fuera del proceso. Casi no superó tal suceso.

Y así sin entrar en más detalles que bien les podía contar en un capítulo aparte, mi ilusión pasado un año de intentar me fue desmotivando.

Y un día sosteniendo una conversación con mi amiga Jessi, me dijo que aunque ella tenía trabajo, no sentía que era lo que queria, que ella quería emprender y recordé rápidamente esas señales de emprendimiento por las que pase y le dije simplemente, vale también quiero emprender.

Pero emprender no es tan fácil y difícilmente a la primera  todo sale bien, además al principio lo hacia por una necesidad de estar trabajando y emprender  es más que eso.

Emprender  debe surgir del ser, y yo con todos los tropiezos que tuve e intentos fallidos con varias ideas, finalmente comprendí que ya no lo quería hacer  sólo por una necesidad de trabajo, era por el estilo de vida y la verdadera autorealización de hacer algo propio y poner mis conocimiento s a disposición de una idea, como actualmente lo es este proyecto.

Finalmente encontré la magia en el emprendimiento y me deje seducir por ella. Esperó que tu también la encuentres.

¡Puro Love!

♥:*♥